Manejo clínico del conejo doméstico

J.M. Chapel

Introducción

El conejo doméstico proviene del conejo Europeo (Oryctolagus cuniculus), que se extendió desde la Península Ibérica hacia el resto del continente y que debido a su gran fertilidad y rápido crecimiento, en seguida se empleó como animal de producción, y más tarde, en la experimentación animal o como mascota. Previamente a la manipulación y examen del paciente es necesario conocer su comportamiento normal y como se debe realizar una correcta sujeción.

Manipulación básica

Como hemos dicho para llevar a cabo la exploración general del conejo es necesario conocer una serie de métodos de sujeción que nos permitan realizarla de una manera cómoda y segura, tanto para nosotros como para el propio animal. Por ejemplo, no se deben coger solo por las orejas ya que les produce daño [1]. Lo primero es saber cómo sacarlo de su jaula, para lo que se cogerá por la piel de la cruz y, en cuanto sea posible con la otra mano sujetaremos los cuartos traseros a nivel de los corvejones, así evitamos que pueda hacer movimientos bruscos que le causen lesiones [2]. Una vez sujeto podemos posarlo en una superficie no resbaladiza o si queremos transportarlo, lo cogeríamos en brazos, permitiendo que meta la cabeza entre nuestro brazo y torso para que se sienta más seguro [2-5]. En animales grandes o dóciles que queramos hacer una exploración abdominal lo podemos sujetar por debajo del tórax y los cuartos traseros, apoyándolo contra nuestro cuerpo o en el caso de que estuviésemos solos, lo dejaríamos que apoyase los tarsos en una mesa para tener una mano libre y proceder a la exploración [2-4].

Una vez que lo tenemos en la mesa de exploración lo podemos sujetar por la piel de la cruz y los miembros posteriores [6] o ayudarnos de una toalla para envolverlo [2-4] (técnica “bunny burrito”) y así poder administrar un medicamento por vía oral o hacer una exploración general de la cabeza sin que el animal se mueva.

 

En ocasiones puede ser interesante emplear dos técnica que generan un estado de “hipnose” o inmovilidad tónica, aunque sus efectos son muy variables según el comportamiento del conejo y está totalmente prohibida en pacientes con compromiso respiratorio [6]. La primera descrita por Ward [7] consiste en colocar al conejo en decúbito dorsal apoyándolo en una mesa, flexionando su cabeza contra el torso y contrayendo sus extremidades posteriores. E iremos dejando que se vaya extendiendo a medida que se va “hipnotizando”. En la otra técnica [6] se coloca al conejo en decúbito dorsal en nuestro brazo con la cabeza más baja que el cuerpo y esperamos de 3 a 5 minutos. No se deben llevar a cabo procesos dolorosos durante la hipnosis ya que no existe un estado de analgesia suficiente y el animal siente dolor [3,4,6]. Además existe controversia del posible estrés que puede causar al animal esta técnica [1], pero sí que puede ser útil en los casos de procesos breves como rasurar al conejo o cortarle las uñas [1,6] e incluso, en ecografías/radiografías abdominales en las que se quiere evitar tener que anestesiar al animal. Segundo mi experiencia la técnica de Ward es menos estresante al tener su cabeza y torso algo elevados lo que no le dificulta la respiración. Algunos clínicos consideran que usar esta técnica más de 30 minutos seguidos puede producir una parada gastrointestinal.

En el caso de gazapos, se deben coger con una mano a nivel ventral ya que su piel es muy fina y no soportaría su propio peso, llegando a causarse rasgaduras si lo cogemos por la piel [5].

 

Como podemos observar existen diversas técnicas que nos pueden ayudar a manejar un conejo, también conviene en sus primeras visitas, dejar un tiempo de contacto al conejo con el lugar de trabajo y con nosotros. Además tenemos que conocer los signos de miedo y estrés [1] para adecuar las técnicas a cada paciente.

 

Bibliografía:

 1. Varga, M (2014). Textbook of rabbit medicine. Londres, 2ªed. Elsevier.

2. Jiménez, J; Domingo Ollé, R; Crosta, L; Martínez-Silvestre, A (2009). Manual clínico de animales exóticos. Barcelona, Multimédica Ediciones Veterinarias.

3. Brotóns, NJ; Pérez, CC (2003). Manejo y alimentación de conejos mantenidos como mascotas. Canis et felis, 65: 29-46.

4. Meredith, A; Flecknell, P (2006). Manual of rabbit medicine and surgery. Gloucester, 2ª ed. BSAVA (British Small Animal Veterinary Asociation).

5. Mettler, M (1996). El Nuevo libro del conejo enano. Girona, Tikal.

6. Malley, D (2007). Safe handling and restraint of pet rabbits. In Practice, 29: 378-386.

 

7. Ward, ML (2006). Physical examination and clinical techniques. En: Manual of rabbit medicine and surgery. Gloucester: 2ª ed. BSAVA (British Small Animal Veterinary Asociation), pp: 18-36.